Cantoneras para libros viejos y nuevos

En la Edad Media eran cantoneras originalmente piezas de metal para tomos de libros forrados con cuero. Ellas eran elaboradas por orfebres y plateros. En ese tiempo eran libros algo raro y valioso.

Los libros de la Edad Media, escritos a mano, fueron cuidados más que todo en posición horizontal. Las cantoneras servian de protección y adorno en la encuadernación de lujo de aquel tiempo.

En los siglos XVI y XVII las cantoneras fueron menos utilizadas en los libros, por que constantemente se pasaba por alto los numerosos libros que se guardaban en posición derecha. Mas que todo recibían cantoneras para la protección de las esquinas y ganchillos libros eclesiásticos, biblias y libros de cánticos.

En aquel entonces las cantoneras no eras hechas por los encuadernadores sino por los laminadores de metales independientes, quienes tambien se encargaban de la distribuición. Los encuadernadores tenian poca influencia en la ilustración de los libros. Durante los siglos XVI y XVII los grupos artesanales de talabateros y laminadores de metales elaboraban gran cantidad de productos para la utilización práctica, por ejemplo: hebillas para ropa, chapas para los enseres caseros, botones y cantoneras. Los talabarteros trabajaban los metales no preciosos como el cobre, el latón y el bronce que se formaban en piezas metálicas utilizables a través de la fundición, impresión, prensa y movimiento.

Hoy en dia los encuadernadores y restauradores de libros necesitan solamente piezas de repuesto para libros deteriorados o danados.

Normalemente faltan piezas como ganchillos de encardernación, cojinetes de cierre, partes intermedias, clavos, capas o forros y cantoneras para las esquinas de libros. Ellos son de latón y se necesita mucho tiempo para recortar, repujar y cincelar.

A traves del procedimiento de fundición actual pueden ser copiadas formas históricas antiguas. No obstante es útil el procedimiento de fundición de metales nuevamente para gran cantidad de piezas.

El taller de encuadernación Müller restaura libros viejos desde hace muchos anos y está confrontada continuamente con el problema de la falta de cantoneras. Por esa razón se preocupa la firma por la imitación de cantoneras antiguas a costos favorablesa. Aquí se copian cantoneras mantenidas en buen estado y se desarrollan nuevas piezas. La producción e imitación son caras. Sin embargo a traves de la frecuente utilización de los moldes se reducen los costos de las piezas por un precio aceptable.

El taller de encuadernación Müller ofrece cantoneras en fundición de latón y de plata ya desde hace dos anos. La oferta alcanza desde placas de cubiertas sencillas, ganchillos hasta valiosas cantoneras para protección de las esquinas en piedras preciosas. „Pedido por catälogo“ significa un ahorro de costos y de tiempo para los restauradores de libros y encuadernadores porque el suministro puede ser hecho inmediatamente. Para el „consumidor final“, dueno de un libro viejo significa el embellecimiento y restituciòn de su valioso libro.

De esta manera la producción de cantoneras puede llenar también un nuevo nicho de mercado para todos los companeros encuadernadores. Las cantoneras pueden ser muy bien utilizadas para nuevos valiosos albumes de visitantes, estuches, carpetas, biblias y libros.